De ser el mejor pagado en su época en las Grandes Ligas a pastor de iglesia

En la noche en que los Mets de Nueva York intentaron este año de superar a su equipo de 1986 con el mejor inicio de temporada.

En la historia de la franquicia, su estrella de esa era nuevamente estaba bajo los reflectores.

Ante otro lleno total en una iglesia de Delaware para ver al ex campeón jonrones, Darryl Strawberry hizo un llamado al cielo.

La gran historia de este espectacular jugador de las grandes ligas y estrella de los Metro de Neuyor.

«¿Me escuchan? ¡Amén!»

«Amén», respondió la congregación.

«Gloria a Dios. Gloria, gloria a Dios».

El ex campeón de la Serie Mundial hoy en día realiza giras como pastor, no para repasar las historias de sus hazañas en el béisbol.

Que en su momento lo ayudó a ser uno de los peloteros mejor pagados y a ser elegido ocho veces a un Juego de Estrellas.

Sino para hablar sobre la manera en que la fe y una fuerte mujer lo rescataron más que cualquier intervención.

Strawberry se arrepiente en gran parte de su pasado, y el único recuerdo de su antigua profesión aparece a través de sus testimonios al señalar que las tentaciones destruyeron su carrera y casi le costaron la vida.

«Yo era de todo lo malo de este mundo señaló Strawberry.

Pero se mantiene en el juego.

Strawberry ha renunciado —para bien, asegura— a los hábitos que descarrilaron su carrera a cambio de una vida renovada como pastor.

Esposo y consejero para quienes enfrentan los mismos demonios que él encaró durante la mayor parte de su carrera.

Strawberry, de 58 años, no tiene interés en discutir sus profundos batazos que desaparecieron tantas noches en el Shea Stadium.

Si bien los Mets de este año se han abierto paso en el primer lugar de la División Este de la Liga Nacional, Strawberry hace caso omiso de la tabla de posiciones.

«No está en mi radar», aseguró. «Ahora sigo a Jesús».

Strawberry es más conocido por sus fracasos personales que por las estadísticas que lo hicieron uno de los jugadores de elite en la década de los 80.

Strawberry era un desastre.

«Cómo es que yo… el gran Darryl Strawberry, cuatro veces campeón de Grandes Ligas, con millones de dólares, terminé T17169», indicó Strawberry a la congregación.

«Esa es una sentencia a la prisión estatal de Florida».

Comentó a un par de cientos de fieles en la iglesia Glasgow que atribuyó sus fracasos a su infancia y al trato de padre.

Strawberry la usaba de forma rutinaria en las ligas menores y cuando los Mets mandaron llamar a su preciado prospecto en 1983.

Era un novato de Grandes Ligas a sus 21 años.

«Yo quería formar parte de lo que era el béisbol de Grandes Ligas», comentó.

Su carrera fue arruinada por esa cosa, pero aun así tuvo muchas oportunidades.

Su fino bateo aunado a la potencia siempre estuvo por encima de sus fracasos al brindarle empleos con los Mets, los Dodgers de Los Ángeles.

Los Yanquis de Nueva York y los Gigantes de San Francisco a lo largo de una carrera de 17 años de potencial mayormente no realizado.

En dos temporadas distintas pegó 39 cuadrangulares, en tres registró 100 carreras producidas y en 1986 guio a los Mets a su último título de Serie Mundial.

Sin embargo, rara vez halló la paz personal.

Al tocar fondo, Strawberry se levantó gracias a la religión y a su esposa.

Strawberry conoció a su tercera esposa, Tracy, otra enferma en rehabilitación, en una convención para tratamiento de narcóticos hace 15 años.

Después de un difícil comienzo, la pareja se radicó un tiempo en Missouri, se casaron en 2006 y ahora visitan Iglesias y prisiones, compartiendo su fe 75 veces al año.

Strawberry cortó lazos con el béisbol y fundó, junto a Tracy, un centro religioso y de rehabilitación que lleva su nombre.

Conoce mas de datos

Darryl Eugene Strawberry (nacido el 12 de marzo de 1962) es un ex jardinero derecho de béisbol profesional estadounidense y autor que jugó 17 temporadas en Major League Baseball (MLB).

A lo largo de la década de 1980 y principios de la década de 1990, Strawberry fue uno de los bateadores más temidos en el deporte.

Conocido por sus prodigiosos jonrones y su presencia intimidante en la caja de bateo con su marco de 6 pies y 6 pulgadas (1.98 m) y su largo swing.

Eso provocó comparaciones con las de Ted Williams .

Durante su carrera, ayudó a llevar a los Mets de Nueva York a un campeonato de la Serie Mundial en 1986 y a los Yanquis de Nueva York a tres campeonatos de la Serie Mundial en 1996 , 1998 y 1999 .

«No se trata de compartir una historia. Es un mensaje de Dios», dijo Strawberry.

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