Tras el discurso político de Bad Bunny en los Grammy 2026 —donde el artista uruguayo-puertorriqueño criticó al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) al gritar “Fuera ICE”.
Y hablar de la dignidad humana de los inmigrantes —la **Casa Blanca respondió oficialmente a sus declaraciones.

generando un nuevo capítulo en el debate nacional sobre migración, activismo y la postura de las celebridades.
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La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, fue la encargada de emitir la respuesta durante una rueda de prensa en Washington.
Leavitt calificó como “irónico y francamente triste” que figuras del entretenimiento con altos recursos personales.

Que viven en comunidades cerradas con seguridad privada y millones de dólares para su protección.
Se permitan demonizar a las fuerzas del orden federal cuyo trabajo —aseguró— es hacer cumplir la ley en Estados Unidos.
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El gobierno defendió implícitamente la labor del ICE, destacando que los agentes trabajan para garantizar la seguridad y aplicar las leyes migratorias vigentes.
Y cuestionó la postura de algunos artistas que, según Leavitt, no criticaron políticas migratorias anteriores pero sí se pronunciaron ahora contra esas autoridades.

La respuesta de la Casa Blanca ha sido interpretada por analistas y comentaristas como parte de un debate más amplio sobre la legitimidad de que figuras de alto perfil.
Y con grandes privilegios cuestionen instituciones públicas y políticas estatales desde sus plataformas globales.
La polémica pone en el centro del debate nacional la relación entre el activismo cultural, las políticas migratorias y la percepción pública de las celebridades como interlocutores válidos en temas políticos.
En resumen, la Casa Blanca acusó a Bad Bunny y a otras celebridades de mostrar hipocresía al criticar al ICE desde posiciones de privilegio económico y seguridad privada.
Intentando así desacreditar las críticas del artista y encender un debate más amplio sobre el papel de influencers y músicos en discusiones políticas públicas
