En una reciente emisión del programa El Gordo y La Flaca, el presentador Raúl de Molina sorprendió a la audiencia al revelar que, según información que le habría llegado de manera extraoficial, existía preocupación previa por un posible intento de sabotaje técnico durante el show de medio tiempo de Bad Bunny en el Super Bowl 2026.
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De acuerdo con sus palabras al aire, el rumor indicaba que “le iban a quitar el audio en pleno show”, algo que —de haber ocurrido— habría provocado un momento caótico en una de las presentaciones más vistas del año.
Sin embargo, finalmente nada de eso sucedió y el espectáculo se desarrolló sin interrupciones.

Raúl explicó que, en eventos de tan alto perfil, donde convergen intereses comerciales, políticos y mediáticos, siempre circulan versiones internas sobre riesgos técnicos o protestas silenciosas.
Aclaró que no estaba afirmando que existiera un plan confirmado, sino que la advertencia formaba parte de los comentarios que se movían tras bastidores antes del evento.
Su revelación abrió el debate en el estudio y entre los televidentes, especialmente por el contexto de controversia que rodeaba al artista en días previos.

El conductor destacó que, a pesar de cualquier tensión o rumor, la producción del Super Bowl es conocida por manejar protocolos de seguridad extremadamente estrictos, tanto en lo técnico como en lo logístico.
Según comentó, los sistemas de audio del medio tiempo cuentan con múltiples capas de respaldo precisamente para evitar que una falla —intencional o accidental— arruine la transmisión global.
“Para tumbar ese sonido hay que pasar por demasiados filtros”, señaló durante la conversación.

En redes sociales, las declaraciones generaron reacciones divididas. Algunos usuarios consideraron que la información confirma el nivel de presión que rodeaba la presentación de Bad Bunny, mientras otros opinaron que pudo tratarse simplemente de especulación sin base sólida.
También hubo quienes resaltaron que el resultado final habló por sí solo: el show salió al aire completo, con buen sonido y sin cortes notorios.
Durante el mismo segmento, los panelistas coincidieron en que, con sabotaje o sin él, el artista logró mantener la atención mundial y convertir su actuación en uno de los momentos más comentados del evento.

Raúl de Molina concluyó diciendo que, más allá de los rumores, lo importante fue que “el público vio el show completo y sin problemas”, cerrando así la polémica con un tono más calmado.
El comentario dejó claro que, en espectáculos de escala global, los rumores pueden ser tan grandes como el escenario, aunque no siempre se conviertan en realidad.
