La Serie Mundial es uno de los eventos más apasionantes para los amantes de la pelota porque nos brinda.
Momentos inolvidables y por ello recordamos el histórico jonrón de Kirk Gibson en el Clásico de Otoño de 1988
Se enfrentaban en el Dodger Stadium en el primer juego de la Serie Mundial de 1988 los Atléticos de Oakland y los Dodgers de los Ángeles.
Juego #1 de 1988:con este Jonrón de Kirk Gibson cambió la serie, la cual eran superfavoritos los Oakland Athletics.

Ver el vídeo del turno histórico entre Dennis Eckersley y Kirk Gibson
En 1988, los Oakland Athletics eran por mucho el mejor equipo de Grandes Ligas.
Ganaron 104 juegos en la serie regular y despacharon a Boston en la Serie de Campeonato de la Liga Americana.

Los Angeles Dodgers tenían al súper pitcher Orel Hershiser, pero su mejor bateador, Kirk Gibson.
Entró al roster del Clásico de Otoño pese a que prácticamente se movía en silla de ruedas debido a lesiones en ambas piernas.
En el primer juego, Oakland anotó cuatro carreras en dos entradas al abridor Tim Belcher en lo que parecía un presagio de una soberana paliza del campeón de la Liga Americana.

De alguna manera, los Dodgers se las arreglaron para llegar a la novena entrada perdiendo 3-4 para enfrentar,
Al súper cerrador Dennis Eckersley, quien salvó 45 juegos y quedó segundo en la votación del Cy Young.
Eckersley dominó a los primeros dos bateadores, pero transfirió al emergente Mike Davis.

El mánager Tom LaSorda mandó a Gibson a batear de emergente por el pitcher Alejandro Peña.
Dos rectas afuera, dos fouls para Gibson, quien fue el Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en la serie regular, pero apenas si podía afincarse en el plato en ese momento.
Con la cuenta en 3-2, Gibson conectó un slider de Eckersley por encima de la verja del jardín derecho para alegría de la mayoría de los 55,983 fanáticos en Dodger Stadium.

Dar el triunfo esa noche a los Dodgers y cambiar el rumbo de la serie. Gibson no apareció en ningún otro juego.
Gibson no olvida su hazaña
Uno de los momentos más memorables en la historia de los Dodgers de Los Ángeles, o de Brooklyn, y hasta del béisbol, es aquel cuadrangular que conectara Kirk Gibson.

El 15 de octubre de 1988, en el primer juego de la Serie Mundial, que terminó siendo inolvidable, pues es la última que han ganado los Dodgers.
Con una lesión muscular en una pierna y la rodilla de la otra hecha talco, durante la serie por el banderín de la Liga Nacional, Gibson había quedado descartado para ver acción en el primer duelo del Clásico de Otoño.
Sin embargo, haciendo un esfuerzo casi sobrehumano, salía a batear como emergente, en la novena entrada.

Disparando, con la cuenta máxima de 3-2, un cuadrangular de dos carreras que daba un dramático triunfo al equipo que entonces comandaba Tommy Lasorda, enfilando, de esa forma, hacia la conquista del título, frente a los Atléticos de Oakland.
«Cada vez que visito este estadio y veo hacia el jardín derecho, no puedo evitar los recuerdos de aquella noche.

Evocó Kirk Gibson, hoy manager de los Diamondbacks de Arizona, al reunirse con la prensa, este martes, en Dodger Stadium, para desgranar sus recuerdos, de lo ocurrido hace 25 años.
«No éramos un equipo de estrellas.
Más bien era un equipo que estaba muy unido», destacó Gibson, quien aseguró que el elenco actual de los Dodgers luce muy fuerte, de cara a la postemporada.

Arrastraba un problema muscular y durante el séptimo juego de la serie por el campeonato, se lastimó también la rodilla.
Había quedado fuera de toda posibilidad de jugar la serie mundial frente a los Atléticos, a pesar de todas las inyecciones que le aplicaron.
Del tratamiento a que fue sometido, y hasta a los remedios caseros a los que recurrió, según reveló.
«Yo solo pensé que podría hacerlo, salir a batear, como un acto de lealtad hacia mis compañeros. Fue como si alguien me hubiese llamado para decirme que saliera para hacer algo importante para mi equipo».

Gibson, reveló, que por su mente no pasaba un cuadrangular: «Yo lo único que pensaba era en lograr un hit y empatar el juego», indicó.
Y en cuanto a lo que utiliza de esa experiencia, en su labor actual como timonel, Gibson detalló:
«Mi motivación, como manager de los Diamondbacks-
Es lograr que mis jugadores se preparen para un momento como ese, cuando tienes todo en contra y logras hacer lo que nadie esperaba».

Al mismo tiempo, el dirigente de la novena de Arizona, no oculta que ese momento, lo marcó para siempre: «Hay una parte de mí, que siempre será de Dodgers, debido a ese momento de mi vida».
Algo que no impide su deseo de ganar, cada día, como manager del equipo que actualmente se ubica en la segunda posición en el sector oeste de la Liga Nacional, persiguiendo a los Dodgers.
«Hoy, como manager de los Diamondbacks, respeto a este equipo, como a todos los rivales, pero queremos ganarles», estableció.

Al mismo tiempo, Kirk Gibson espera lograr igualar un momento como el que viviera hace un cuarto de siglo, como pelotero, pero ahora, investido como timonel:
«Algo, dentro de mí, me dice que hay un momento como ese, esperándome, y que me sucederá, ahora, como manager. Puede ser una conquista de la serie mundial, con los Diamondbacks», concluyó.
No fue necesario. Los Dodgers vencieron a los Athletics en cinco juegos.
En 1995 en una encuesta, los habitantes de Los Angeles escogieron el jonrón de Gibson como el momento más importante en la historia deportiva de la ciudad.
