Al principio ellas fueron solo espectadoras que aplaudían las mejores jugadas en los estadios o criaban a los hijos mientras el marido estaba de gira.
Pero como en todas las facetas de la sociedad, las mujeres se resistieron a ser dejadas a un lado y probaron que también son capaces de conectar un buen batazo y lanzar un juego perfecto.
Lo han hecho tan bien que ya tienen un campeonato mundial.

Aunque muchos todavía consideran al béisbol como un juego solo para hombres, lo cierto es que el béisbol practicado por las mujeres ha ganado adeptos.

En los últimos años por todo el mundo y Cuba no ha sido una excepción.

Desde hace varias décadas las cubanas juegan softbol y los resultados han sido muy buenos, incluso participaron en la Olimpiada de Atenas, en 2004.

Sin embargo, el béisbol para mujeres apenas lleva unos pocos años practicándose de forma organizada en nuestro país.

La historia de la relación directa entre el béisbol y las mujeres se inicia en la década del setenta del siglo XIX en los Estados Unidos.
En aquel tiempo, una mujer norteamericana no podía votar, no podía tener propiedades a su nombre después del casamiento.

Pero sí podían jugar béisbol y el uniforme que usaban pesaba alrededor de 30 libras e incluían falda hasta los tobillo.

Este traje, además de la falda, se completaba con una blusa con mangas largas que les cubría hasta el cuello y zapatos de tacón alto.

En 1890 se formaron varios equipos de béisbol en varios estados de los Estados Unidos. Estas selecciones se denominaron Bloomers Girls.

Los equipos eran principalmente de mujeres y tenían hasta tres jugadores hombres, generalmente el receptor, el torpedero y el jardinero central.
Algunas mujeres como Jackie Mitchell fueron firmadas por las Ligas Menores, pero fueron excepciones y para 1930 no quedaba ninguna mujer practicando el béisbol junto a los hombres.

El momento más importante en la historia del desarrollo del béisbol entre las mujeres ocurrió en la década del cuarenta del siglo XX. El mundo estaba envuelto en la II Guerra Mundial.

Muchos peloteros norteamericanos se enrolaron en el Ejército de su país y el béisbol pasó a un segundo plano en los Estados Unidos.

Los propietarios comenzaron a perder dinero, mucho dinero y para cambiar esta situación, idearon una nueva Liga, pero esta sería jugada por las mujeres.
