El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó un fuerte rechazo al espectáculo de medio tiempo del Super Bowl protagonizado por Bad Bunny.
Una presentación que se desarrolló completamente en español y estuvo marcada por referencias culturales latinas y un mensaje de apoyo a la comunidad migrante.

El show fue visto por más de cien millones de personas a nivel mundial.
A través de su red social Truth Social, Trump calificó la actuación como una de las peores en la historia del evento.

Asegurando que no cumplía con los valores ni con el nivel de excelencia que, según él, debería representar el Super Bowl.
Sus declaraciones generaron una inmediata reacción en redes sociales y en medios internacionales.

El principal motivo de su molestia fue el uso exclusivo del idioma español durante toda la presentación.
El mandatario afirmó que el público no podía entender lo que el artista decía, utilizando ese argumento para desacreditar el contenido del espectáculo y cuestionar su pertinencia en un evento de alcance global celebrado en Estados Unidos.

Trump también criticó el trasfondo del mensaje artístico, interpretándolo como una provocación política y cultural.
Sus comentarios se producen en un contexto de endurecimiento del discurso y las políticas migratorias impulsadas desde su liderazgo, lo que intensificó la controversia alrededor del show.

Finalmente, el presidente arremetió contra la puesta en escena y las coreografías, asegurando que no eran apropiadas para una audiencia familiar.
Estas críticas contrastan con el reconocimiento internacional que ha recibido Bad Bunny en la industria musical.

Donde ha sido celebrado por romper barreras lingüísticas y consolidar la música en español en escenarios históricamente dominados por el inglés.
