La presentación de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl no solo marcó un hito musical, sino que también dejó una fuerte impresión visual.
La ambientación del espectáculo, inspirada en una vegetación tropical densa y colorida, captó la atención del público desde el primer segundo.

Lo que muchos no notaron de inmediato es que gran parte de esa “selva” no estaba compuesta por elementos artificiales.
Los arbustos y plantas que rodeaban el escenario eran, en realidad, personas caracterizadas que permanecieron inmóviles durante buena parte del show, formando una escenografía humana cuidadosamente coreografiada.

El impacto del descubrimiento generó conversación en redes sociales y medios internacionales.
Más allá del efecto artístico, surgió una inquietud legítima: cuál fue la compensación económica para quienes asumieron un rol tan exigente física y mentalmente, especialmente considerando las largas horas de preparación.

La respuesta llegó a través del análisis de expertos en la industria del entretenimiento deportivo.
Se informó que cada participante recibió un pago total de 1,309 dólares por formar parte de la escenografía viviente del espectáculo.

Ese monto correspondió a unas 70 horas de trabajo, distribuidas en varios días de ensayos previos y la jornada del evento principal.
Al desglosar la cifra, el pago equivale aproximadamente a 18.7 dólares por hora.

Según los estándares habituales en producciones de gran escala, esta remuneración se encuentra dentro del rango normal para contratistas temporales en eventos masivos.
El dato dejó en evidencia que, detrás de los grandes momentos televisivos, existe un engranaje humano preciso, disciplinado y muchas veces invisible.
