Aroldis Chapman ha construido una extensa trayectoria en las Grandes Ligas, marcada por su poderosa recta.
Su capacidad para cerrar partidos y también por los numerosos cambios de uniforme que ha experimentado durante su carrera.

Desde su llegada a MLB con los Cincinnati Reds en 2010, el lanzador cubano se convirtió rápidamente en uno de los relevistas más intimidantes del béisbol.
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Posteriormente pasó por organizaciones como los Yankees, Cubs, Royals, Rangers y Pirates, hasta llegar a los Boston Red Sox.

En cada destino, Chapman ha tenido que adaptarse a nuevos compañeros, entrenadores, ciudades y expectativas.
Incluso fue pieza importante del campeonato de los Cubs en 2016 y continuó demostrando durante los años siguientes que podía competir al máximo nivel.

Ahora, en Boston, vive otra etapa de una carrera que ya supera ampliamente la década y media en las Grandes Ligas.
Su experiencia y rendimiento le han permitido mantenerse vigente pese al paso de los años, algo especialmente complicado para un lanzador relevista.

Pero después de tantos viajes, contratos y cambios de camiseta, Chapman parece buscar algo diferente: estabilidad.
Más allá del dinero o de sumar otro equipo a su historial, el veterano cerrador ha expresado que se siente cómodo en Boston y que le gustaría convertir esta organización en su casa durante el tramo final de su carrera.

Su mensaje resume claramente lo que desea después de tantos años recorriendo las Grandes Ligas:
“Ya estoy cansado de cambiar de equipo. No quiero seguir cambiando de uniforme; quiero quedarme en Boston.”
